Escritos de un Internacionalista

- - - El Idealismo debe definir nuestros fines últimos; el realismo debe ayudarnos a reconocer el camino que debemos recorrer para alcanzarlos. - - -

Ficha técnica:

Juan Pablo Prado Lallande, “Iniciativa Mérida: ¿un nuevo paradigma de cooperación entre México y Estados Unidos en materia de Seguridad?” en Rafael Velázquez Flores y Juan Pablo Prado Lallande (Coord.), La Iniciativa Mérida: ¿Nuevo paradigma de cooperación entre México y Estados Unidos en seguridad?, SITESA, México, 2009, pp. 187 - 215


Un gobierno eficaz, transparente, responsable y confiable, que actúe bajo el predominio de la ley, es la base de un desarrollo sostenible, no el resultado de éste”.
Kofi Annan


Un hecho es que el crimen organizado atenta contra la seguridad humana. La cooperación internacional de avanzada debe hacerse en virtud de acciones reciprocas, coherencia entre sus actividades y colaboración entre las entidades involucradas, certidumbre en la financiación, identificación de parámetros para medición de efectividad en cuanto a lo esperado y a lo obtenido; rendición de cuentas de ambas partes y el fomento a la participación de la asociación civil para que sea un nuevo paradigma en la cooperación internacional.
La pregunta a cuestionar es si realmente la Iniciativa Mérida (IM) es un nuevo paradigma de cooperación entre México y Estados Unidos de América si tomamos en cuenta los conceptos para catalogarla como cooperación de avanzada y así catalogarla como un nuevo paradigma.
EEUU promueve una cooperación de estilo realista, en donde el sistema internacional es propenso al conflicto y en donde el poder político, policiaco y militar son las principales fuentes que promueven la  seguridad de los Estados; es aquí donde la seguridad humana altamente defendida por agencias de Naciones Unidas (ONU) tal como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es desplazada a un segundo grado de importancia.
La IM se crea dentro del contexto de éste tipo de cooperación de corte realista pero sin el ánimo de intervención, sino de cooperación. Cooperación en el sentido de un menor costo y mayor beneficio en la promoción de sus intereses estratégicos en comparación con las presiones políticas- diplomáticas directas y el uso de la fuerza militar dura.[1]
Cuando la Guerra Fría llegó a su fin y ya no se tuvo que hacer un frente al comunismo, la agenda respecto a las prioridades de la agenda de EEUU en materia de cooperación internacional cambiaron. El presidente George Bush identificó al narcotráfico como uno de los nuevos actores que ponían en riesgo la seguridad de su país y fue entonces cuando se desarrollaron planes para el fomento de seguridad regional. Un ejemplo de ello es la “Iniciativa Andina contra las Drogas” y el “Plan Colombia”.
México por su parte también a reconfigurado su agenda. El presidente Felipe Calderón declaró la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico como uno de sus principales objetivos como respuesta a la llegada del poder de manera poco legítima. Cada vez más recursos son empleados para cumplir el objetivo de que México sea un país más seguro, aunque hablar de efectividad de los recursos empleados es otro asunto muy diferente.
La relación entre ambos países se ha mantenido en una situación característicamente asimétrica, siendo México el que pierde más en la competencia. EEUU ve en México una amenaza latente que pone en peligro la seguridad de ese país y reconoce que el Estado Mexicano ha disminuido la capacidad de brindar seguridad dentro de su territorio. Todo esto ha dado como resultado que EEUU perciba  a su vecino del sur como un elemento prioritario para atender dentro del marco de su política exterior (en seguridad) y que promueva esquemas de cooperación.
EEUU concede proporcionar ayuda a países sólo si obtiene algún beneficio cuantioso o si implica incrementar su propia seguridad interna. Parece ser que la IM es contemplada dentro del tradicional esquema de ayuda asistencial de EEUU no fomentando una colaboración mutua y de beneficios bilaterales compartidos, tales como lo exige la cooperación de avanzada.
La IM es contemplada por el gobierno mexicano como un “nuevo paradigma de cooperación” entre México y EEUU en materia de seguridad, pero las pruebas apuntan a que no es así. En primer lugar podríamos hablar de que no existe incertidumbre legal que vincule a ambas partes dentro del Derecho Internacional para hacer más solida la cooperación y en cambio, sólo se adscribe a la “buena voluntad” del donante, aunado a lo anterior, no existe un mecanismo para la solución de controversias entre ambos.
En segundo término, el presupuesto con el que se construye la IM es unilateral y proviene directamente de EEUU, no se contempla un fondo en conjunto; la IM tiene una tendencia asistencialista. Podemos mencionar que la IM también tiene un carácter de condicionalidad unilateral, esto es porque EEUU “califica” ciertos parámetros tales como Derechos Humanos sin que México pueda hacerlo a la inversa.
La ayuda ligada (contemplada dentro de la ayuda tradicional realista) se encuentra también dentro de la IM. El hecho de que México no pueda acceder a otros mercados, lugares o países para comprar equipo a precios más competitivos con la financiación que EEUU ofrece, obliga al Estado mexicano a comprar el equipo y la capacitación a ése país.
Otro aspecto que hace reflexionar si es o no es la IM un nuevo paradigma, es el hecho que no existen parámetros establecidos claros y concisos para medir la eficacia de la ayuda, y aunado a ello los mecanismos de evaluación y la trasparente publicación de información no es como debería de esperarse dentro de un nuevo marco de cooperación. En el mismo sentido podemos mencionar que aunque se han promovido ejercicios de análisis, discusión y propuestas para mejorar la IM, éstas no han tenido el efecto deseado. Todas las  premisas anteriores nos hacen cuestionar si realmente la IM es un nuevo paradigma de cooperación entre ambos países.
Si bien la IM es una nueva etapa de cooperación entre ambos países y contempla el principio de responsabilidad compartida, no es del todo un nuevo paradigma.
La pregunta que podríamos hacernos es: ¿en algún momento la relación bilateral México – EEUU  tendrá  características de cooperación que la distingan por ser de avanzada? La tendencia indica que el gobierno mexicano no fomenta éste tipo de cooperación y más aun, otorga la anuencia para que continúen las condiciones que el gobierno norteamericano impone en las negociaciones. Lo que necesita México es fortalecer su política exterior y específicamente su capacidad de negociación en el escenario internacional.


[1] Desde la perspectiva realista con Steven W. Hook, se considera que la cooperación internacional se debe dar en el marco del fomento de los intereses del donante en el receptor, los cuales son: incrementar su influencia política, seguridad militar, comercio e inversiones extranjeras. Steven W. Hook, National Interest and Foreign Aid, Washington D.C., Lynne Rieener, 1995, p.34.

1 comentarios:

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