Escritos de un Internacionalista

- - - El Idealismo debe definir nuestros fines últimos; el realismo debe ayudarnos a reconocer el camino que debemos recorrer para alcanzarlos. - - -



 
Por Eduardo González Cinto


La película es un drama político, circunstancias que con toda intención, el director impregna la esencia de la realidad por la que estaba atravesando el país en el año de 1968.
El movimiento estudiantil que reclamaba sobre todo por la libertad de expresión y demás garantías que se habían reprimido en base a los artículos en la constitución mexicana, tiene como consecuencia una cruda realidad: Una matanza de estudiantes en plena ciudad de México.
La cinta cinematográfica retrata la perspectiva de una familia que habita en los alrededores de la Plaza de las Tres Culturas, lugar donde se llevó a cabo la matanza. La familia, totalmente sorprendida de los hechos que están tomando lugar, tiene que permanecer en su hogar, encerrada, temerosa por su propia seguridad e integridad física y además impotentes por toda la situación existente alrededor de ellos.
Las locaciones son escasas, la mayor parte de cinta, es filmada en un solo departamento, pero esto no significa que sea mala la dirección, es mas, la fotografía y los diálogos son “buenos”. Aunque no tenga mucho presupuesto para su realización, esta muy bien lograda.
Esta película fue vetada por el gobierno durante algún tiempo, sin embargo, no se pudo retener la esencia del contenido que trasmitía el film. Es tan grande la profundidad de las acciones que se plasman en la cinta que no es posible contenerla.
Las acciones del 2 de octubre de 1968 marcaron una gran cicatriz en la conciencia social de la comunidad estudiantil, social y cultural de todo el país. También es un parte aguas en cuanto a crítica de la actividad democrática y de libertad  social que tenía en aquel momento el partido hegemónico en el poder: PRI.
Con centenares de personas muertas y centenares mas desaparecidas como resultado de las acciones militares que se movilización en la plaza, el acto del 2 de octubre de 1968 vivirá en la conciencia de las generaciones futuras, aún cuando transcurran décadas y lustros en la línea que denominamos tiempo.
Como comentario adicional, remarcaría la necesidad de que existieran cada vez más cintas cinematográficas críticas acerca de los temas de actualidad y de los diferentes acontecimientos que sobrevienen en los tiempos presentes.
Hago un atento llamado a todos aquellas personas críticas a que se cuestionen la realidad en la que vivimos, en la que no nos dejemos llevar por todas la información  que nos rodea, sino en vez de ello, preguntarnos de dónde surge y porque esta ahí.
Solo con críticas y propuestas, el país que ahora vivimos, tendrá mejores condiciones para la existencia.

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