Escritos de un Internacionalista

- - - El Idealismo debe definir nuestros fines últimos; el realismo debe ayudarnos a reconocer el camino que debemos recorrer para alcanzarlos. - - -

The Party as a Part

Giovanni Sartori

Al inicio un partido era denominado facción. Voltaire fue quien hizo la diferencia, puesto que un partido no era siempre rechazado y sin embargo una facción si lo era.

Etimológicamente, “facción” significa ideas de fuerza excesiva o implacable y por consiguiente comportamiento dañino [en latín]. Por el contrario, “partido” fue utilizado después del siglo XVII con un sentido político; este se presta a ser utilizado en una flexible y más mitigado sentido. “Partido”, trasmite la idea de “Part” que es en sí una construcción analítica; entra en la palabra francesa partager que significa compartir y su traducción al inglés sería “partaking” [que el español es participar].

Cuando una “part” se vuelve “partido” tenemos que contemplar dos campos posibles aspectos: la derivación de partire que significa dividir o en la asociación de tomar una postura [parte].

Maquiavelo y Montesquieu no entraron al problema de discernir los conceptos, porque el paso crucial residía en concebir al partido como “object term”, un sustantivo que apuntaba a una entidad concreta.

Bolingbroke realizó una diferencia entre “facción” y “party” a un nivel de grados: mientras una facción es más malvada que una “party”, ambas son desgracias de la misma familia.

Hume establece una tipología de partidismos que comienza con una distinción básica entre grupos personales y reales; fundadas en una diferencia real de sentimientos o intereses. Mientras que “parties” son rara vez encontradas puras y sin mezcla alguna. “Personal Factions” a su parecer, son generalmente pequeñas repúblicas y del pasado, mientras que “Real Factions” son generalmente del mundo moderno; éstas las divide en factions de interés, principios y de afecto. Hume también acepta a los partidos como una consecuencia incomoda, difícilmente como una condición de un gobierno libre. Los partidos superan a las facciones porque ellas están basadas no solo en intereses, y no simplemente en afecto, sino principalmente también en principios comunes.

Los partidos son respetables con la comprensión de que la diversidad y el disenso no son necesariamente incompatibles con el orden político. En éste sentido ideal, partidos son correlativos y dependen en el liberalismo. Los partidos y el pluralismo se originaron desde el sistema de creencia y el mismo acto de fe.

La relación entre pluralismo y partidos es sutil y a menudo elusiva. Pluralismo es un fondo, la división de labor y la diferenciación estructural, que son en turno, la cuna de la modernización. La modernización puede entenderse a tres niveles: cultural, social y político. El último [político] es el que nos interesa. Apunta a la diversificación del poder y específicamente a la existencia de pluralidad de grupos independientes y no inclusivos.

De acuerdo con Burke, los hechos toman la delantera. Los partidos son el link entre la sociedad y el gobierno sin un acceso real a los métodos y acciones en la creación de políticas.

Un gobierno responsable consiste en la responsabilidad de ministros al parlamento [en el caso de Inglaterra]. Un gobierno responsable al territorio interno también se convierte en un lapso, en un gobierno responsable a las personas y así a un “responsive goverment”, un gobierno atento e influido por la voz del pueblo.

Los partidos han desarrollado una serie de prácticas más allá de la teoría, por lo que el autor nos da una serie de premisas las cuales intentan recuperar el mensaje original de los partidos políticos: los partidos no son facciones, los partidos son “part-of-a-whole” y también son canales de expresión.

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