Escritos de un Internacionalista

- - - El Idealismo debe definir nuestros fines últimos; el realismo debe ayudarnos a reconocer el camino que debemos recorrer para alcanzarlos. - - -


Fuente:
Leyva Solano, XóchitlSonnleitner, Willibald. (2000). ¿Qué es el neozapatismo?. Espiral , Abril, 163-201.
http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=13861708

Por Eduardo González Cinto
Para comenzar este ensayo, quisiera mencionar un pequeño antecedente histórico en el fiel marco de la historia mexicana del siglo XX.
En la etapa de gobierno del presidente Madero y de acuerdo a su política basada sobre todo en principios legales, escrupulosamente aseguraba que la única manera para acrecentar y desarrollar al país en todos los aspectos (económicos, sociales, políticos, exteriores, etc.) en la fase revolucionaria del país, era por medio del ejercicio y aplicación de la ley. Es por eso que Madero decretó que se levantara un movimiento armado, éste movimiento fue visto con total desagrado por Zapata; se sintió traicionado y tomo medidas especiales para remediar éste asunto. Obviamente Zapata era apoyado por una gran cantidad de gente, la cual la conformaban las masas de la clase media y baja que reclamaban sobre todo de las políticas y reclamos sociales tales como los problemas agrarios.
En efecto, el levantamiento chiapaneco llevado a cabo el primero de enero de 1994 desató la movilización de varios sectores de la sociedad mexicana. Del rechazo unánime e incondicional a la guerra, nació un amplio movimiento ciudadano y popular que dio como resultado en nacimiento del denominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Sus aspiraciones sociales y políticas son las que a continuación se enumeran: la lucha por la libertad, la democra­cia y la justicia.
Por la importancia y la centralidad del discurso zapatista dentro de él, resulta perti­nente calificarlo con el término de neozapatismo civil. Si su­mamos a este conjunto de movilizaciones ciudadanas y populares el propio zapatismo armado (contemplando sus características socio-político-militar) obtendremos el neozapatismo.
La posibilidad de existencia del neozapatismo proviene, tanto de la compleja diná­mica del movimiento campesino indígena chiapaneco que lo engendró, como de un choque muy peculiar con el Estado mexicano en el nivel federal y estatal, choque que también desemboca en varios encuentros con diferentes sectores de la sociedad civil mexicana. La singularidad del sistema político mexicano y la particularidad del contexto histórico no pue­den ser subestimadas, como tampoco puede serlo la respues­ta política del gobierno que casi nadie esperaba.
El movimiento neozapatista se refiere a un proceso multifacético, dinámico y complejo. Por lo que lo podemos dividir en ciertos aspectos en que se divide el movimiento para un mejor análisis.
El neozapatismo Armado
Este periodo se caracteriza principalmente por su dimensión armada y revolucionaria; su objetivo primordial era derrocar al gobierno actual y sustituirlo por un gobierno libre lleno de democracia, para esto, la Comandancia General del EZLN ordena a sus fuerzas militares marchar hacia la capital del país ven­ciendo al ejército federal mexicano, al tiempo que hace un llamado a todo el pueblo mexicano a integrarse a las fuerzas insurgentes.
En esta primera expresión pública, los objetivos y estra­tegias del EZLN son de carácter netamente político-militar. Sin embargo, el levantamiento armado no es más que la punta de un movimiento campesino indígena mucho más amplio.
Después de 1994, la vertiente armada del EZLN será temporalmente rebasada por la civil. Es pre­cisamente por ello que la violencia revolucionaria podrá ser rápidamente canalizada, proyectando al EZLN hacia el cam­po político y permitiendo la confluencia de diversos secto­res de la sociedad civil.
Neozapatismo Civil
Después de enero de 1994, el EZLN opta por renovar y cambiar radicalmente su estrategia inicial al enfrentarse a la carencia de apoyo de las masas a nivel nacional, de acuerdo a su proyecto político militar.
Desde los primeros días de enero, diferentes fracciones de la sociedad mexicana se movilizan, pero con la idea contraria de integrarse al ejército rebelde se manifiestan en contra de la violencia desencadenada en el país. Para ello, el 12 de enero de 1994, dada la situación internacional y la creciente inquietud popular, el presidente Salinas de Gortari declara un cese al fuego unilateral y accede a las negociaciones.
La respues­ta del gobierno y la flexibilidad de los zapatistas permiten, a finales de febrero de 1994, el inicio del diálogo en la cate­dral de San Cristóbal de Las Casas. Es a partir de este mo­mento que podemos hablar del nacimiento de un neozapatismo civil de alcance nacional y de naturaleza fundamentalmente ciudadana y popular.
Un aspecto importante que es digno de subrayarse es el costo de la modernización que Salinas intenta ejercer en el país. Las agudas ten­siones sociales contribuyen a politizar crecientes corrientes de inconformes, mismas que se aglutinan en torno a demandas populares, cívicas y democratizadoras. Al mismo tiempo, la aceptación de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte {TLCAN) hace que el gobierno mexicano sea más sensitivo a la presión interna­cional. También es digno mencionarse que la importancia en incremento que adquieren los medios masivos de comunicación en las formas de interpretar el alzamiento armado.
Un factor para analizar es que el zapatismo logra atraer a muchos mexicanos cansados de ser gobernados por un sistema autoritario y paternalista que ya no cumple con su obligación principal de procurar seguridad y justicia. Es por ello que el llamado del EZLN a la sociedad civil tiene éxito en va­rios sectores de la sociedad mexicana.
El neozapatismo civil se distingue del armado en por lo me­nos cuatro características esenciales:
· En el origen social de sus militantes,
· En su concepción concreta del cambio socio-político
· En sus objetivos estratégicos
· En sus medios tácti­cos.
El neozapatismo agrarista.
Para describir esta parte, tenemos que recordar que una de las primeras y más impor­tantes expresiones del neozapatismo civil surge del impacto que produce el EZLN en el movimiento campesino indígena chiapaneco.
Es en el contexto de las reformas salinistas al artículo 27 constitucional donde el levantamiento zapatista funge como un catalizador de la lucha agraria, dándole un nuevo impul­so y una dimensión inédita.
A nivel estatal, la movilización campesino indígena al­canza un primer clímax entre abril y mayo de 1994. Para entonces, miles de hectáreas habían sido ocupadas por diversas organizaciones campesinas. Paralelamente, 24 palacios municipales son tomados con el respaldo del Consejo Estatal de Organizaciones Indígenas y Campesinas (CEOIC) y se exige la remoción de los caciques locales y la democratización de la vida política municipal.
En los meses siguientes los logros obtenidos fueron, 26 alcaldes serían destituidos y en 37 municipios se constituyen consejos municipales mixtos. Las movilizaciones campesino indígenas paralizan entonces una tercera parte del estado. Los grupos de po­der local ganaderos y caciques regionales en su mayoría, pero no exclusivamente por su parte, se organizan para ex­pulsar a los invasores mediante el uso de la fuerza. Todo ello evidencia una grave crisis de los mecanismos tradiciona­les de control y dominación que traería la consecuencia más grande: muertos y heridos.
A partir de mayo de 1995, tres meses después de la ofen­siva gubernamental contra los dirigentes zapatistas, se pro­ducen los primeros roces entre el zapatismo armado y el movimiento campesino indígena chiapaneco. Mientras el gobierno federal lanza la Ley para el Diálogo, la Concilia­ción y la Paz Digna en Chiapas en marzo de 1995, el go­bierno estatal presiona a los campesinos de la AEDPCH, desalojando los predios ocupados y advirtiéndoles que uti­lizará la fuerza pública para restablecer el Estado de Derecho.
El neozapatismo democrático-recíproco.
Uno de los efectos más imprevistos de la insurrección armada en Chiapas es que extrañamente contribuye en un primer tiempo a ca­talizar el lento proceso de democratización electoral que se venía gestando por lo menos desde 1991. De un sistema monopartidista se transita hacia un juego político-electo­ral pluripartidista. Dentro de un con­texto de incertidumbre generalizada, la perspectiva de los comicios federales y estatales de agosto de 1994 viene a abrir nuevas alternativas y esperanzas entre algunos se­guidores del EZLN.
El conflicto también trae como consecuencia la presión hacia el gobierno federal para que realice una nueva reforma electoral. La cual es publicada el 3 de junio de 1994 y resulta significativa y con gran avance, ya que modifica la composición del Instituto Federal Electoral (IFE) quitándole el voto a los representantes de los partidos e in­troduciendo la figura de los consejeros ciudadanos, lo que hacia un poco mas democrática y transparente. Dichos consejeros son propuestos por los partidos políticos, pero tie­nen que ser aprobados por el Congreso de la Unión mediante un voto de mayoría calificada, lo cual garantiza la autonomía del órgano electoral.
A raíz de la manifestación de total rechazo a la violencia cele­brada el 12 de enero de 1994 en la capital del país, se venía produciendo un movimiento de apoyo y solidaridad con las demandas políticas de los zapatistas. Dicha solidaridad se manifestó en marchas, mítines y encuentros cul­turales. Así, varios sectores de la sociedad mexicana comenzaron a movilizarse preceptivamente, otorgándole al neozapatismo civil forma y continuidad a nivel nacional.
El neozapatismo democrático tiene su punto más alto a principios de agosto de 1994, cuando 6,000 delegados mexi­canos toman lugar en el denominado encuentro de la Convención Nacional Demo­crática en la selva Lacandona. Esta iniciativa zapatista tiene como finalidad principal el impulsar y promover el establecimiento de un gobierno provisional o de transición mediante la renuncia del Ejecutivo Federal o por la vía electoral.
Neozapatismo indianista-autonomista.
Otra manifestación im­portante del neozapatismo es lo denominado indianista-autonomista. La idea básica de este movimiento gira en torno a la reivindicación de la autono­mía indígena y cuyo objetivo estratégico y prioritario es el impulso de una nueva relación entre el Estado y los pueblos indios.
El neozapatismo internacionalista-antineoliberal.
A fin de cuentas, el neozapatismo civil se pronunció de una forma muy peculiar en el escenario internacional. Concretamente hago referencia a las redes transnacionales constituidas a través de la capacidad de solidari­dad que enlaza a individuos y organizaciones de los seis con­tinentes. Estas redes enlazan, comunican y apoyan a los diferentes comités locales, urbanos y regionales que difunden información sobre el conflicto y apo­yan internacionalmente la causa zapatista.
De hecho, el sólo acto de analizar el nivel internacional del neozapatismo es evo­car realidades en diferente contexto: por un lado están los internaciona­listas de la pro defensa de los derechos humanos, de los derechos indígenas y de todo que tenga que ver con eso; por otro, están los jóvenes rebeldes anti-status; y por último, ciertos secto­res de la izquierda moderada y radical.
En el neozapatismo internacionalista, tiene mucho mayor impacto en los jóvenes debido al entusiasmo creado y motivado en los textos del subcomandante Mar­cos, textos populares incluso entre sectores de marginados. En el neozapatismo, se apoyaban todos juntos, desde los jóvenes, profesionistas y marginados formaban los contingen­tes multitudinarios que asisten a los eventos culturales orga­nizados en Europa y América del Norte con el fin de recaudar fondos para los indígenas zapatistas. Algunos de ellos son activistas, pero otros son simplemente simpatizantes quie­nes asisten a ciertos mítines, encuentros o eventos musicales al aire libre. Más que resucitar viejas doctrinas comunistas, lo central para todos ellos es manifestar su repudio, ya sea al status quo o a las políticas nada convenientes del modelo neoliberal.
Conclusión
El neozapatismo, sur­ge del fracaso de un delirio revolucionario y de su encuentro con sectores movilizados de la so­ciedad, de la ciudadanía y de la oposición. Aquí es signo de la improvi­sación entendida como contingencia, fue moldeando el nuevo movimiento civil y llevándolo del punto revoluciona­rio al punto democrático alternativo.
Como hemos dicho, podemos observar diversas manifestaciones del fenómeno neozapatista de acuerdo a las coyunturas revisadas o en con­sonancia a la faceta a la que se dé prioridad. Esto nos lleva a insistir en la necesidad de distinguir categóricamente entre la vertiente armada del EZLN y las múltiples expresiones ci­viles neozapatistas.

2 comentarios:

Lalo... no es por realizar crítica solo porque sí, como tu dices la crítica siempre es buena mientras te ayude a crecer... y con perdón y todo respeto pero no encuentro el "toque original" de tu ensayo, ya que gran parte lo tomaste, al parecer, del artículo de Leyva-Solano y Sonnleitner "¿Qué es el neozapatismo?" publicado en REDALYC (http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=13861708) y ni siquiera lo citas. Luego entonces, habría que tener cuidado por las cosas que publicas ya que si son originales, sería un gusto leerlas (como tus trabajos de sistemas de gobierno que, sin embargo, no realizan aportes) pero si no, pues mejor leo los artículos originales. Como te dije, la intención no es lastimar ni mucho menos perjudicar de mala manera o mala gana, sino ayudarnos mediante la crítica y la auto-crítica. Aplaudo tu iniciativa del Blog pero sí hay que echarle más ganas :D

Que tal.

Efectivamente se me ha pasado poner la fuente original de la obra.

Reconozco que aún no he realizado aportes interesantes en el contenido del blog. Hasta el momento solo he publicado reportes de lectura simples de una clase y algunos de historia.

Más adelante y conforme vea la respuesta de como evoluciona el blog, comenzaré a publicar cosas que sí me tardé en escribir (lo mejor se deja hasta el último).

Gracias por el comentario.
Saludos.

Ir abajo Ir arriba